Exploraciones de la enseñanza en los límites de la escuela democrática.

 

“El niño viene a la escuela para ampliar su universo de niño y no para iniciarse y conformarse al universo del adulto” Charles Caouette , (1992, p.47), cit. Por Berthelot, 2003, p. 122). Tampoco se trata de argumentar que la escuela esta en crisis, porque en “realidad siempre la ha estado” Carbonell (2001), porque a decir verdad  la escuela sigue cumpliendo con su cometido social de preparar a las generaciones futuras para construir y reconstruir la cultura, “sigue cumpliendo más o menos con la eficacia, con algunas funciones de control, custodia y retención y distribución desigual de la cultura” Carbonell (2001).

 

¿Pero cómo se concibe la enseñanza en una escuela democrática? ¿Cómo concebimos la escuela democrática, si como un servicio publico para toda la sociedad o como un mero producto más que se oferta en el mercado de una economía global? ¿Qué valores se ventilan en el corazón de las comunidades democráticas escolares? ¿Desde que modelo y enfoque es posible analizar el desempeño profesional del docente circunscrito en un proyecto educativo democrático? Y por ultimo ¿Cuál es el papel del docente y de los (as) alumnos en sus relaciones democráticas de aprendizaje?

 

La enseñanza es un servicio público absolutamente clave en la vida de un país. La escuela ofrece a la nación la posibilidad de dedicarse por sí misma y de una manera reflexiva a configurar una educación dedicada a una ciudadanía responsable, al tiempo que apela a las responsabilidades de las futuras generaciones en la lucha a favor de la democracia. "La democracia no se hereda". (Reguillo, 2000; p. 1)

 

Desde su dimensión  epistemológica  y científica, la enseñanza es el objeto de estudio propio de la Didáctica, disciplina que se sitúa en el ámbito de las ciencias humanas y sociales. Si en un principio ha dependido de una fundamentación filosófica, y mas tarde encontró apoyatura en la psicología y la sociología, en la actualidad se encuentra en vías de elaboración de un ámbito científico teórico y metodológico Rosales, (1988,p.13).

 

Sacristán (1992, p. 81) define la enseñanza como un “proceso que facilita la transformación permanente del pensamiento, las actitudes y los comportamientos de los alumnos, provocando el contraste de de sus adquisiciones más o menos espontáneas en su vida cotidiana las proposiciones de las disciplinas científicas, artísticas y especulativas y también estimulando su experiencia en la realidad”.Este proceso de transformación del pensamiento de los niños se debe de encaminarse en la producción de una conciencia solidaria que se manifieste por el apego irrestricto de las libertades de la comunidad democrática, es decir un pensamiento unido con una acción responsable de los propios actos.

 

La enseñanza  es una acción dialéctica organizada y orientada por una persona que tiene una posición privilegiada en el grupo para provocar las modificaciones del comportamiento de los miembros del mismo, tiene lugar en un contexto caracterizado desde el punto de vista sociológico. Postic, (1978, pp.127, 131) cit. en  Rosales (1988). En este caso las modificaciones de comportamiento de los estudiantes de una escuela democrática se caracterizan por una conducta que facilita un aprendizaje cooperativo.

 

Wilfred Carr (1989) la enseñanza como actividad social. Esta definición es la que mas se ajusta a una escuela democrática, en virtud de que la escuela pertenece al universo de la sociedad como fruto de su interacción reciproca.

Corresponde ahora definir la escuela democrática Ignacio Sotelo define a la educación democrática de la siguiente manera: “(...) una enseñanza que prepare para la convivencia democrática. Ya no es sólo su universalidad, enseñanza igual para todos, ni su carácter público, al asumir el Estado la responsabilidad en el campo educativo, sino que por educación democrática se entiende el empleo de determinados métodos y contenidos educativos. Sin ellos, una educación para todos, llevada a cabo por el Estado, podrá servir más bien a fines que podrían calificarse de totalitarios. La democratización de la enseñanza ha de comportar, por tanto estos tres caracteres: enseñanza para todos, enseñanza estatal y enseñanza con métodos y contenidos democráticos”.

La escuela democrática debe de aceptar y someterse a la critica de sus practicas, su funcionamiento, en nombre mismo de los valores que pretende transmitir y orientar hacia un respeto todavía mas grande de esos valores Audigier, (1991, p.45) cit.en Berthelot (2003, p.142). Entonces, la enseñanza es y debe ser motivo de critica por la sociedad,  esto representa una amenaza al desempeño profesional de los docentes, por un lado la influencia ideológica de los principios democráticos herederos de una política mundial, es decir, el neoliberalismo o globalización y por otro lado, el sustento teórico y científico de una practica de enseñanza profesional, tendiente a mejorar la calidad de la educación. En este sentido, la autonomía del docente se limita por factores externos, aunado a esto la relativa dependencia de la educación frente al Estado. Por su parte, Contreras, (1997, p.45)

 menciona  que “ la reivindicación de autonomía del profesionalismo parece más bien la defensa contra el intrusismo. Esta defensa lo es frente a la intromisión en una cierta parcela de actuación profesional de otros grupos ocupacionales. Pero también lo es frente a la intervención de la sociedad de el contenido y la orientación de sus actuaciones”.

 

Como podemos ver, la enseñanza tiene un doble transfundo conceptual, la enseñanza como método eficaz para favorecer el aprendizaje y la enseñanza como instrumento de reproducción. No se puede negar el sustento epistemológico de la enseñanza y su función mediadora de correspondencia entre currículo y sujeto cognoscente, como tampoco la influencia del docente en dicho proceso que en la mayorías de las veces responde a intereses externos de carácter ideológico.

 

Rosales, (1998) distingue ocho dimensiones que caracterizan la enseñanza: la enseñanza como un estudio histórico; como una dimensión epistemológica y científica; como una actividad planificable;  como una visión renovada de los contenidos de enseñanza; la enseñanza condicionada por un contexto comunicativo; la evaluación como instrumento para perfeccionarla; la metodología, como organización de las actividades y características de la enseñanza; y la actuación del profesor como núcleo de las preocupaciones e investigaciones de la enseñanza. De todas estas dimensiones, la ultima ocupa un lugar preponderante para nuestro objeto de estudio, como mencionaba anteriormente, la actuación del profesor  mediante sus prácticas y estrategias de enseñanza influye considerablemente en  los significados que los alumnos construyen a través de la interacción entre aprendiz y experto en el proceso de enseñanza.

 

El pilar axiológico de la escuela democrática se sustenta en la libertad, igualdad y fraternidad, la libertad del alumno para criticar y reflexionar el conocimiento, que le permita reconstruir y modificar sus propios esquemas de aprendizaje, pero esta libertad llega hasta donde comienza el derecho del otro, estamos hablando de igualdad para toda la comunidad escolar. “la igualdad sin libertad es totalitarismo; la libertad sin igualdad es liberalismo salvaje. Es la fraternidad la que permite ligarlas” Touraine, (1994) cit. por

Berthelot, (2003).

 

Para entender la enseñanza, me limitare a ubicarla  como producción de cambios conceptuales, este enfoque que nos ofrecen Scardamalia y Bereiter, cit. en Pérez Gómez (1992), los cuales se apoyan en los planteamientos de Sócrates  y mas recientemente en los trabajos de Piaget y los neopiagetanos para quienes el aprendizaje es un proceso de transformación, mas que de acumulación de contenidos. Por consiguiente el modelo de enseñanza en un proyecto democrático de aprendizaje de mejor encuadre es el modelo ecológico de análisis del aula, el cual representa una perspectiva de orientación social en el análisis de la enseñanza. Concibe la vida del aula en términos de intercambios socioculturales Winne y Marx, (1977) cit. por Pérez Gómez, (1992 p.89).

 

Pero allá de sus dimensiones, la enseñanza en una comunidad democrática de aprendizaje exige entonces, un espacio publico en donde se puedan expresar abiertamente las opiniones, con derecho a disentir y respetar el pensamiento de los demás. “Con  la idea de formar sujetos libre y críticos, capaces de juzgar por si mismos así como de actuar frente a situaciones cada vez mas complejas Berthelot, (2003) y que la función mediadora tanto del alumno como del docente constituya el puente para reconstruir el propio currículum.

 

En este sentido, Pérez Gómez (1992, p. 114) señala al respecto, que  en las comunidades democráticas de aprendizaje y experiencia en que debe de convertirse la escuela publica, los estudiantes han de estar real y activamente implicados en la elaboración y desarrollo de las decisiones más importantes. Solo así aprenderán la relación secuencial y dialéctica entre reflexión y actuación, entre debate, confrontación de opiniones y respeto a las diferencias individuales, entre propósitos y procesos.

 

A MANERA DE CIERRE

 

Suena alentador y bonito el discurso de la escuela democrática, pero su debilidad reside principalmente en su carácter idealista de una sociedad realmente democrática emanada de la propia acción democrática. Inmersos en una sociedad democrática la escuela debería ser también democrática en todos sus niveles y aspiraciones y que la enseñanza no sea el medio sino el fin de una vida democrática de respeto mutuo a la diversidad cultural.

 

Como habremos visto es una posición idealista de lo que debe ser la escuela, pues refiere a un espacio donde se preparan personas para ser incorporadas a la sociedad, a la cultura, pero al mismo tiempo educados en valores como el respeto, ciudadanía y democracia.

 

La practica pedagógica que se manifiesta en la enseñanza, es considerada como actividad enajenada departe de los docentes, “es porque, la escuela debe ser considerada como una arena política cultural, porque el aprendizaje no es un proceso neutral o transparente, más bien, es un proceso cultural e histórico en el que los grupos selectos son posicionados mediante relaciones asimétricas de poder que reproducen principios, valores y privilegios”Sotelo (1995)

 

Terminaré con la siguiente cita de Maturana: Preparemos a las personas para incorporarlas a la cultura y la Sociedad. Pero al mismo tiempo eduquémoslas en valores para que se respeten así mismas y o los demás, ciudadanos en una sociedad democrática.

 

 

REFERENCIAS

Pérez Gómez, Ángel (2000) enseñanza para la comprensión, en Gimeno Sacristán,

José t Ángel I, Pérez Gómez. Comprender y trasformar la enseñanza. 9 ed. Madrid.  Morata, pp. 78-114.

Rosales López, Carlos (1988) didáctica núcleos  fundamentales. Madrid. Narcea.

Gimeno Sacristán, José. La integración de la teoría del aprendizaje en la teoría y práctica de la enseñanza, en Pérez Gómez, Ángel y Julián Almaraz. Lecturas de aprendizaje y enseñanza. Madrid. Zero. 1982. pp467-499.

De Camelloni, Alicia et.al. (2001) corrientes didácticas  contemporáneas. Buenos Aires. Paidos. pp. 17-39

Carr Wilfred. (1998) Calidad de la enseñanza e investigación-acción. Sevilla. Diada Ed. pp.5-24.

Carbonell, Jaume. (2001) La entura de innovar. El cambio en la escuela. Madrid. Morata. pp. 13-40.

Berthelot, Jocelyn (2003) la escuela en su tiempo. Un horizonte democrático para la escuela básica. SNTE. México DF. 

SOTELO, I (1995) “ Educación y Democracia” en Volver a pensar la Educación, Vol 1, pp34-59,