E. : Dra. Navia, ¿Puede darnos un panorama general del reciente Congreso del COMIE?
C. Navia: El Congreso del Consejo Mexicano de Investigación Educativa es uno de los eventos más importantes en México para exponer las investigaciones que se están desarrollando en educación. De hecho articula de alguna manera a los investigadores nacionales que se desempeñan en este rubro. A través de él no solamente se recupera lo que se está investigando en las instituciones de educación superior del país o en centros de investigación educativa altamente reconocidos, sino también los trabajos de investigadores o profesores de otras instituciones o centros de investigación no tan conocidos, pero que van dando aportes significativos en investigación educativa.
A través de este Consejo también se generan “estados del conocimiento”. Éstos se desarrollan a partir de una investigación muy intensa sobre qué se hace a nivel nacional en el campo educativo. Muchas de las investigaciones reportadas en estos estados del conocimiento no necesariamente son presentadas en los congresos del COMIE, pero su difusión es una oportunidad para distinguir las diversas investigaciones que se desarrollan a lo largo del país, pues si bien en los diferentes estados se tienen problemáticas educativas comunes y se investiga en temas comunes, existen diferencias importantes determinadas por el contexto.
E. : En el IX Foro de Investigación de postgrado que se realizó en la UPD, surgió la inquietud acerca de los criterios que se utilizan para seleccionar las ponencias que pueden participar en los congresos del COMIE ¿Qué puede aportar al respecto?
C. Navia: La presentación de ponencias, carteles, libros y simposiums en este congreso ocurre bajo un proceso de dictaminación académica. Es decir no todos los trabajos que se proponen pueden presentarse en el congreso. Este trabajo es realizado por pares, es decir por investigadores de diferentes instituciones y centros educativos a nivel nacional. De hecho, cualquiera de los investigadores podemos recibir estas ponencias, es decir investigadores que son miembros del COMIE, como también los que no lo son. Estando el trabajo en manos del investigador, dependerá de su visión profesional si acepta o no el trabajo como válido para ser presentado. A lo mejor ahí existe un cierto nivel de subjetividad que va a depender del enfoque de los investigadores para valorar los trabajos, pero es, sin embargo, el mecanismo más pertinente para este proceso de selección.
En esta ocasión se aceptaron alrededor del 60% de las ponencias solicitantes, pues de 1210 ponencias aspirantes, se aprobaron finalmente 721. Esto nos da una idea acerca de las posibilidades para participar en este congreso.
El COMIE ha planteado 16 áreas temáticas de trabajo en el campo educativo. Si el trabajo de investigación que se quiere exponer pertenece a alguna de estas áreas, (que pueden consultarse en la página electrónica del Consejo), se solicita la inscripción en ella. Con las inscripciones se puede apreciar si estas áreas están siendo realmente trabajadas en el campo de la investigación. De eso depende su permanencia y el que se acepten ponencias relacionadas con esa temática, o en su caso, la apertura de nuevas temáticas. .
E. : ¿Qué opinión tiene de las ponencias que se llevaron de la Universidad Pedagógica de Durango
.C. Navia: Nuestra participación este año fue mucho más significativa respecto a otros años. Lastimosamente no pude verlas todas. Conozco las investigaciones que está llevando a cabo el Dr. Miguel Navarro y me parecen muy interesantes. De hecho es el investigador de la UPD que ha presentado más trabajos en COMIE. Aplaudo mucho el hecho de que trabaje en seminario con los alumnos y me parece muy valioso que decida integrarlos en el desarrollo de sus investigaciones. Considero también de suma importancia que haya varias ponencias de profesores de la UPD, como también de otras instituciones educativas del Estado de Durango.
E. : A través de su mirada ¿Qué podrían rescatar del reciente Congreso los estudiantes de la UPD?
C. Navia: Se presentaron conferencias muy importantes, como la de José Joaquín Brunner, quien habló sobre el futuro de la educación en América Latina en relación con la investigación educativa. Presentaron también conferencias Olac Fuentes Molinar, sobre la cultura dominante, la escuela y las políticas públicas; y Pablo Latapí, sobre el panorama de la investigación educativa.
Hubo muchas presentaciones de carteles y de ponencias, aunque no se puede participar en todos los eventos. Asistí a un Simposium dirigido por Miguel Bradezch y Susan Street, entre otros, sobre un tema que también alguna vez discutimos con el grupo de primer semestre de Maestría: “¿Quién es el dueño de la escuela pública?”. Fue muy interesante, pues los participantes, más que responder a la pregunta, la reformularon planteando cuestiones como, por ejemplo: ¿cuál es la perspectiva de lo público?; o si la pregunta era relacionada sólo con lo público, o si la escuela les pertenecía a los niños, a los padres de familia o a la sociedad, entre otras. Participé también en un simposium sobre México y Québec, coordinado por César Barona. Uno de los participantes trabajó el tema de la eticidad y me pareció muy importante. Además participé en una mesa sobre Filosofía y Educación con Teresa Yurén, Julieta Espinoza y Miriam de la Cruz, que fue una discusión interesante sobre desigualdad y rezago educativo en México.
Hubo varios eventos sobre evaluación, discutiendo temas muy puntuales como la evaluación de CONACYT, de CENEVAL, del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa, entre otros.
De alguna manera los congresos permiten establecer contactos con académicos de otros lugares y abren la posibilidad de estrechar vínculos para el desarrollo de investigación en proyectos comunes.
Este Congreso es también una oportunidad para estudiantes, pues les permite conocer de manera directa las investigaciones que hoy en día se están realizando, y a su vez ponerse en contacto con los investigadores.
E. : ¿Usted es miembro del COMIE?
C. Navia: Acabo de presentar mi solicitud aproximadamente hace tres meses y recibí la buena noticia de que en una reunión que tuvo el Consejo el día 8 de noviembre me aprobaron. Entonces a partir de esa fecha soy miembro asociado del COMIE.
E. : ¿Considera que ha sido un gran logro ser aceptada como investigadora del COMIE?
C. Navia: Estoy muy contenta de haber sido aceptada. Si bien es cierto, tuvo que ver el hecho de que pertenezco al Sistema Nacional de Investigadores. Para mí ha sido un logro importante y también una sorpresa el poder alcanzar esos reconocimientos. Esto me compromete a participar de manera más activa en el COMIE, en la dictaminación de ponencias y artículos para la revista (en lo cual ya he participado anteriormente) y, sobre todo, se trata de seguir investigando.
E. : ¿Considera importante la investigación que se hace en el campo educativo?
C. Navia: Por supuesto. Yo creo que sin investigación es muy difícil que se puedan desarrollar políticas educativas acordes con las necesidades nacionales y estatales. Las investigaciones pueden mostrar los alcances y obstáculos de las acciones educativas, y a partir de ello se pueden plantear mejoras y correctivos. Las investigaciones pueden apoyar a los hacedores de las políticas educativas y a quienes diseñan programas en este renglón a mirar la realidad para que no se lleven a cabo en abstracto.
E. : ¿Qué función pueden tener los alumnos de la UPD en el campo de la investigación?
C. Navia: Si bien es cierto que la investigación en la maestría tiene fines formativos, y no se orienta a la formación de investigadores, como lo es el caso del doctorado, yo creo que el hecho de que los alumnos de la UPD realicen investigación en la maestría puede no solo proveernos conocimientos sobre la realidad educativa en nuestro contexto, sino también contribuir al desarrollo de las políticas educativas. Si las investigaciones han llegado a un buen final, han logrado proponer algo o han hecho hallazgos importantes, los estudiantes, egresados o titulados, podrían presentar sus ponencias en diversos congresos y mostrar qué está ocurriendo en nuestro contexto educativo y qué diferencias tiene este estado respecto a otros; qué está interesando y preocupando a los maestros o a los diferentes actores educativos sobre las problemáticas de este campo, entre otros aspectos.
E. : ¿Qué sugerencias les puede hacer a los estudiantes para que realicen sus investigaciones?
C. Navia: Para sacar adelante las investigaciones de tesis, es importante que los alumnos en lugar de quedarse atrapados en la pregunta ¿será que puedo?, trabajen la tesis de forma sistemática y sobre todo constante. El trabajo del COMIE de hecho los puede apoyar de forma importante, pues aporta antecedentes para las investigaciones a través de los estados del conocimiento, las memorias de los congresos, la Revista Mexicana de Investigación Educativa y otras publicaciones.
E. : ¿En el aspecto personal, para usted qué ha significado ser investigadora?
C. Navia: Yo creo que hay una especie de deseo natural de investigación y tiene que ver con que a mí siempre me ha gustado preguntar. Considero que se relaciona con la pedagogía de la pregunta, pues siempre me ha gustado poner una interrogación y no quedarme contenta con respuestas fáciles. La investigación es un poco eso: preguntar, indagar, observar de forma permanente. No es sólo tener una actitud de pregunta, sino también una forma de actuar. A través de la investigación se tiene la oportunidad de mirar y mostrar la realidad desde un enfoque particular y desde una posición que siempre implica elecciones, sean teóricas, disciplinares, metodológicas y políticas, entre otras.
E. : ¿Cómo alterna su vida familiar con su vida profesional?
C. Navia: Bueno, yo creo que esa no es una pregunta fácil, pues se involucra una cuestión de género. Podría decirse que las condiciones para investigar no son siempre las mismas para las mujeres que para los hombres. Esto tiene que ver con el hecho de que, como tú sabes, socialmente se tiende a considerar que las mujeres debemos desarrollar actividades poco ambiciosas y más cercanas a las actividades del hogar: ser madre, esposa, etc. Entonces, el camino no es tan sencillo porque siempre te cuestionan, y esto no solamente en el ámbito familiar, sino también en el social, e incluso en el laboral.
Hay un dicho que a mí me impresiona, que en más de una ocasión me lo dijeron: “primero lo primero”. Al principio no comprendía muy bien su significado, pero luego entendí que hacía referencia a que primero hay que atender las necesidades de los hijos y la casa, dando a entender con ello que lo demás parecía interferir con esta prioridad. Implica que el proyecto personal de una, como mujer, el proyecto como investigadora, está sujeto a condicionantes de género. Claro que se tiene que buscar un sano equilibrio entre ser profesional y ser miembro de una familia, pero es cierto que esto no ocurre al margen de tensiones y conflictos que hay que ir librando de la mejor manera posible. Pero, como todo, es un camino que hay enfrentar, y es importante sostenerse en él.
É. Lerma: Doctora, le agradezco por sus valiosas aportaciones y por permitirme explorar su visión profesional y también la humana respecto a la investigación.